La Banda Sinfónica Municipal de Madrid inicia nueva etapa.

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 La Banda Sinfónica Municipal de Madrid inicia nueva etapa. El director Jan Cober debuta con los músicos madrileños en el tradicional concierto de Reyes

Artículo de Antonio Santodomingo Molina, 6/1/2020. 

La Banda Sinfónica Municipal de Madrid y el quinteto Morgan han puesto el broche de oro a la programación Madrid suena a Navidad, con un concierto benéfico en el Teatro Real el 5 de enero de este recién iniciado 2020. En 2013 los músicos municipales ya comenzaron nuevo ciclo con estos conciertos de Reyes en el Teatro Real con su entonces recién nombrado director Rafael Sanz-Espert. Actuaron junto a la escolanía del Real Monasterio de El Escorial y la cantante Sole Giménez. Aunque estas galas no han cumplido la década de existencia, ya han pasado por anteriores ediciones, artistas tan destacados como DEPEDRO, Luz Casal, Amaral, Martirio, María del Mar Bonet, Santiago Auserón (Juan Perro de Radio Futura), Carmen París, Kepa Junkera, Miguel Ríos, así como Paloma San Basilio y el coro Antara Korai. En esta ocasión, junto a los músicos de la Municipal, ha sido otra banda madrileña, Morgan, la encargada de subirse a las tablas del Real. El grupo está formado por Nina de Juan (piano y voz), Paco López (guitarra y voz), Ekain Elorza (batería), Alejandro Ovejero (bajo) y David Schulthess (teclado). Morgan se inicia como proyecto en 2012 y bebe de algunas fuentes de la popular music anglosajona y norteamericana. Este concierto en el Teatro Real también forma parte de su final de gira Air Tour, tournée presentación de Air (North Records, 2018). Con este su segundo disco han conseguido cinco galardones en los Premios de la Música Independiente 2019 y han realizado más de 200 directos por España, Lisboa y Londres. Con sus 9 temas, todos ellos en un hermoso inglés a excepción de Sargento de Hierro en castellano, nadie queda indiferente gracias a sus melodías pop soul con unas sonoridades que a algunos nos recuerdan al dúo inglés Everything but the Girl, a la banda norteamericana de rock alternativo Wilco y a una de las grandes voces del rhythm & blues, Etta James. Con los 13 temas de su primer álbum titulado North (autoedición, 2016), lograron colocarse entre los discos más vendidos en España durante 2017. Además, gracias a su refrescante frescura, al boca a boca y a sus más que interesantes y cuidados directos, se están labrando un dignísimo puesto entre las bandas más destacadas del panorama actual en España. Ya lo vaticinó el crítico Anselmo Echevarría a finales de la gira presentación de North

Echevarría distinguió los principales elementos que les llevarían a convertirse en la revelación del pop independiente como son la «hipnótica y aterciopelada voz de Nina, excelentes composiciones, unas letras con sentimiento y un excelente aderezo con ingredientes de diversos estilos como el soul, rock, góspel, rhythm and blues, pop y blues». Y no se equivocó, pues con solo estos dos discos en el mercado y menos de un 

lustro de existencia en los escenarios, Morgan se ha convertido en una de las bandas con mayor proyección de la música independiente en España. En esta gala de Reyes en el Real también es muy destacable la abrumadora respuesta del público que año tras año agota todas las localidades. La recaudación siempre es entregada a beneficio de asociaciones que trabajan en la ayuda social. En ediciones anteriores han sido apoyadas APROMAR (asociación que trabaja para la integración y acogida de la población reclusa), Fundación Acción Social por la Música, Oxfam Intermón a favor de los refugiados sirios y Fundación Isabel Gemio. Este año 2020, el concierto es a beneficio de Mensajeros de la Paz, ONG laica fundada por el padre Ángel García y dedicada además de al trabajo social en España, a proyectos de cooperación internacional en África, Asia y América. Y como en aquél año 2013 en el que Sanz-Espert batuta en mano inauguró estas galas de Reyes, también se estrena ahora nuevo director titular al frente de los músicos municipales, aunque ya les dirigió como director invitado en el ciclo de invierno en 2015. 

Jan Cober (Thorn, 68 años) es el nuevo director de la Banda Sinfónica Municipal de Madrid desde el 1 de enero de 2020. Según publicó Radio Banda, entre sus prioridades se propone «recuperar el sonido sinfónico que caracterizó a la banda, potenciar el gran archivo musical que tiene y dar a conocer las trascripciones, así como realizar una gran apuesta por la educación, los nuevos públicos y en especial el infantil.» El maestro neerlandés es considerado en la actualidad uno de los principales directores de orquestas de viento, además de contar con una excelente proyección internacional y una sólida carrera profesional. Estos aspectos ha sido primordiales para su elección por parte del Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, dirigida por la ‘popular’ Andrea Levy, quien también ha tenido en cuenta la opinión de la comisión de profesores músicos de la Banda Municipal. 

Sus líneas de actuación al frente de los músicos municipales madrileños van a estar muy relacionadas con su forma de entender la concepción musical bandística. Esta fue desgranada por Cecilia Ortuño en una entrevista a Jan Cober en abril de 2019. Se publicó en la Revista Diapasón de la Asociación de Amigos de la Música de Yecla y trata sobre cómo abordar la obra musical y su posterior trasmisión mediante la elaboración de una «atmósfera» que comunique al público la intención del compositor «para que aquél cree sus propios sentimientos y opiniones». La segunda cuestión es la forma de conseguir un sonido propio y particular sin forzar la imitación del sonido de la orquesta sinfónica y sin perder de vista el estilo del compositor y el carácter de la obra. Y la tercera es la búsqueda de un equilibrio en el repertorio a la hora de conjugar composiciones originales para banda y las trascripciones de las grandes obras de la tradición bandística: «tocar transcripciones es interesante para aprender cómo interpretar los diferentes estilos» enfatizó el maestro Cober. 

Las Danzas Sinfónicas de West Side Story de Leonard Bernstein ‘abren el telón del Real’ y comienza el concierto. La Banda Municipal aparece dividida con un gran pasillo central frente al director. A la derecha del maestro Cober se sitúan saxofones, trompas, tubas, trombones, bombardinos, trompetas y fliscornos. En el lado izquierdo aparecen contrabajos, chelos y arpa, y a continuación el resto de las maderas. La percusión ocupa la última línea central abarcando toda la formación. Esta colocación de los músicos ya nos ofrece algunas líneas referentes a cómo se va a desarrollar el concierto y la importancia que Cober otorga al estilo y carácter de la obra musical. 

Bernstein recopila en 1961 una selección de su musical West Side Story para formar esta suite orquestal de 9 movimientos que no sigue el discurso narrativo de la obra original. En este mismo año, Robert Wise y el coreógrafo Jerome Robbins crean la adaptación cinematográfica de la obra escénica. El clásico literario Romeo y Julieta presta su amoroso tema principal que es apoyado por otros asuntos como las minorías étnicas latinas, el modo de vida obrero o la rivalidad entre bandas callejeras. Todo ello situado a finales de la década de 1950 en el barrio de Upper West Side neoyorkino. 

La Banda Sinfónica Municipal de Madrid bajo la dirección de Jan Cober interpretando las Danzas sinfónicas de West Side Story de Bernstein en el Teatro Real 

Irwin Kostal y Sid Ramin se encargaron de hacer la magistral adaptación orquestal de estas Danzas Sinfónicas de Bernstein, impregnadas de un fuerte sabor a jazz, a las danzas latinoamericanas y unos colosales y pegadizos temas melódicos capaces de llegar hasta lo más hondo. El conflicto entre las bandas rivales queda servido en el mismo «Prólogo» en estilo concertante. La simultaneidad y contrastes en los temas melódicos que inicia José Peñalver con el saxo alto, el constante intervalo de cuarta aumentada en las melodías, el truncamiento de los ritmos obstinados, el uso de la percusión latina con golpes en fuertes matices, marcan los elementos de tensión y el 

posicionamiento de las enfrentadas bandas callejeras. Estas son disueltas por el toque de silbato de un guardia que apaga poco a poco los ecos de los motivos exhibidos. María y Tony, los protagonistas del musical, cantan «Somewhere». Es el movimiento más íntimo de la suite y en él expresan el sueño de mantener su amor al margen del conflicto entre las bandas rivales, los Jets y los Sharks. El chelo de Teresa Lli presenta el tema con un bello e intenso vibrato, que es recogido en un delicado diálogo por la trompa de Eduardo Sanz y el oboe de María Carmen Ruiz. Alberto Rico con el corno inglés y las trompetas en sordina ponen las últimas frases de este introspectivo movimiento. El breve Scherzo, basado en el tema «Something’s Coming», nos lleva por un movimiento de transición con elementos camerísticos y giros que ponen a prueba la cohesión del conjunto. El maestro Cober maneja magistralmente la graduación de matices y el juego de rubatos. Llegan dos ritmos latinos contrastantes como son el Mambo y el Cha-cha. En el primero, los músicos municipales demuestran su fuerza en los metales y la limpieza de ejecución de los profesores de la percusión. En el segundo, sobre la base del melodioso tema de la protagonista femenina, en la escena del encuentro en la que María y Tony bailan por vez primera, apreciamos la cohesión y precisión de las maderas con sus destacadas frases en stacatto, adornadas con suaves pinceladas de Eugenia Moreno con el arpa. Vuelve el estrés y la incertidumbre a través de «Cool fugue» con una textura contrapuntística, además de un tratamiento orquestal con fuertes reminiscencias al jazz. Ahora podemos saborear la efectividad de la colocación de los profesores de la Municipal sobre el escenario, a modo de big band, destacando el predominante papel de la batería. La tensión tiene su punto culminante en «Rumble» cuando se produce el asesinato de los líderes de las bandas enfrentadas, donde se combinan fuertes contrastes dinámicos con silencios repentinos. Una breve cadenza del flautista Eduardo Pausá anuncia el terrible desenlace de la pelea. La canción «I have a love» es el tema del triste adagio final de la suite, con citas a «Somewhere» y un colofón disonante que mantiene la expectación hasta el último segundo de la suite. Y si hasta este momento hemos asistido al enfrentamiento entre dos bandas, los Jets y los Sharks, ahora asistimos a lo antagónico. La centenaria Municipal recibe a la joven banda madrileña Morgan con la que van a colaborar el resto de la velada. El quinteto Morgan ocupa posiciones en semicírculo frente al maestro Cober en una manifestación de coparticipación igualitaria, aunque la voz cantante le corresponda a Nina. El público estaba deseando su salida al escenario y lo manifiesta con una ovación. 

Morgan nos ofrece una selección alternada de temas correspondientes a sus dos trabajos de estudio, North y Air. A la banda no le cuesta nada calentar el ambiente, al segundo tema «Blue eyes» ya solicitan la colaboración del público con las palmas, aprovechando su adictivo ritmo de esta elegante canción de amor que la convierte en una de las joyas 

de Air. Con el estilo de blues sureño de «Attempting» incluida en su segundo disco North, Nina saluda al público y suben los grados en la sala por la energía rockera que trasmite la banda en la sección instrumental rematada por un potente solo de batería de Ekain Elorza. Con el también blusero tema «Oh oh» nos ofrecen el contraste melódico en el que destaca una brillante intervención jazzística de Miguel Ángel Egido al saxo tenor. «Work» posee un enérgico cambio de tempo, unos coros interpretados por las tres voces que esta noche también participan y un solo de guitarra que Paco López dice de forma muy acertada. El público enmudece por momentos con el sobrecogedor «Sargento de hierro», único tema en castellano de la velada y que se está confirmando como obligatorio en sus directos. Paco López ha cambiado de instrumento con el que consigue seducirnos con su solo de guitarra. Si la tensión está en fase de reposo, con «Home» consiguen enganchar al más despistado con una introducción sin el acompañamiento de los músicos municipales, y emocionar en su reexposición esta vez, ya con el acompañamiento de la Banda Sinfónica. Muy destacables y los chelos amplificados que se funden con las maderas. El público estalla en aclamación antes de acabar el tema. Morgan hace un guiño a la Navidad versionando magníficamente «It’s not Christmas till you come home» que el trío Puss N Boots ha lanzado recientemente en su álbum Dear Santa (Blue Note Records, octubre 2019). «Another Road», single utilizado para la presentación de Air, posee unas altas dosis de funky, un bello comienzo instrumental, un ritmo que invita a participar y que Nina no deja pasar por alto y un elaborado solo de guitarra y teclados que Paco López y David Schulthess saben exprimir. Hasta el maestro Cober se contagia de la energía y vitalidad del tema con sus movimientos en la tarima y su corte final a modo de jazzman. El público lanza una explosiva ovación que es aprovechada por el quinteto para su salida del escenario. Ya de regreso nos anuncian que el siguiente es el último tema del show. «Marry you» con el que también cierran Air y suelen acabar sus directos a modo de bis. Comienza en acústico como un leve susurro ya que Nina y la guitarra de Paco López ocupan la parte delantera del escenario. Nina desgarra su voz a medida que nos acercamos en crescendo al desarrollo en el que todos los músicos de ambas bandas alcanzan cuotas máximas y observamos que la dulzura y fragilidad de la voz de Nina siguen vivas. Aprovecha esta artillería pesada para lanzar agradecimientos a las instituciones y a todo participante en el show, aunque haya sido de forma mínima, y yo aprovecho también para nombrar al magnífico bajista Alejandro Ovejero que no he tenido ocasión de mencionar. El público también participa de estos agradecimientos con una espectacular y sensacional ovación. 

Espectacular ovación del público a las bandas madrileñas Sinfónica Municipal y Morgan, al finalizar su concierto en el Teatro Real 

En esencia, una gala con una cuidada y espectacular puesta en escena en la que músicos, público, instituciones… quedan más que satisfechos. Y un maestro Cober que se ha presentado como director titular ante el público madrileño y al que hemos visto muy cómodo con sus nuevos músicos, aunque el tiempo mejorará el ensamblaje y la conexión entre ambos para que pueda aplicar su divulgada «tercera vía». Con ella, según declaraciones a Cecilia Ortuño ya mencionadas, suele buscar «nuevos formatos de conciertos, nuevas agrupaciones e ideas novedosas», todo ello con el fin de mejorar el conocimiento y acercamiento del mundo bandístico a nuevos públicos. Estaremos atentos. 

Antonio Santodomingo Molina, 6/1/2020. 

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