El debate de la cultura: los directores de FestClásica hablan sobre la supervivencia del sector

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FestClásica, el grupo asociativo que integra a los principales festivales de música clásica de España, cuenta ya con 37 festivales de 16 comunidades autónomas asociados. Esta red suele organizar más de 1000 conciertos al año para 450000 espectadores con 11000 artistas. Su impacto económico es de 60 millones de euros. Sin embargo, el coronavirus ha complicado el desarrollo de toda actividad. Es por ello, por el pasado y por el futuro, por lo que el debate sobre cómo afrontar estos cambios continúa abierto. Algunos de ellos han dado su opinión sobre el tema.

Frente a los grandes conciertos de pop, que han apostado por cancelar antes que reducir, la música clásica dice encontrarse en una situación ventajosa a este respecto. «La civilidad de nuestro público, que lo hay también joven, nos ha ayudado, tenemos unas costumbres ancestrales que ayudan a que sea difícil el contagio –apunta Oriol Aguilà, presidente de FestClásica y director del Festival de Peralada–. No olvidemos que el concepto de festival viene de Salzburg y la música clásica en Europa. Hay que poner en contexto las raíces. Somos nosotros los que hemos evolucionado y puesto al día».

Para Jorge Culla, director de los festivales de San Lorenzo del Escorial, es evidente la escasez de recursos a las que nos enfrentaremos en el futuro. Sin embargo, lo que diferencia a la música clásica es «que lo que nosotros hacemos es excelencia, es calidad y no cantidad».

Para Valentina Granados, directora del Festival Internacional de Santander, no podemos olvidar el valor sentimental, el cual no se puede cuantificar. «No puedes cuantificar la excelencia ni el vínculo del público con el certamen». La solución para ella es, por tanto, la distancia social. Reducir plantillas puede ayudar a contrarrestar la reducción de ingresos sin bajar los estándares.

«No va a haber grandes cambios. la excelencia no es sacrificable y hay que ir al mínimo común que se pueda salvar –añade Daniel Broncano, director de Música en Segura, en Jaén–. Ahora bien, el tiempo curatorial se reduce mucho, ya no se planifica con dos o tres años de antelación: el tema es cómo garantizar propuestas suficientemente interesantes trabajando así. Preocupa también que los músicos toquen bien después del parón, sobre todo los estratos intermedios que se han quedad sin conciertos. Hacer encargos de obras es delicado. Mantener el interés está siendo un reto».

Los directores también reflexionaron sobre el streaming, un formato que se presenta como la salvación para unos, como la condena para otros. Por el momento, esta modalidad está salvando gran parte de los ingresos de otros muchos sectores. Y muchos espectadores prefieren disfrutar de una buena producción audiovisual antes que escuchar un concierto en la parte de atrás de una iglesia, donde posiblemente lo escuchen mal. Pero también se pierde la cercanía, las vibraciones sonoras y el calor humano.

Es un debate que continúa abierto y, parece, lo seguirá haciendo durante un largo periodo de tiempo. La cultura sobrevivirá; solo hay que encontrar la manera de que no se desangre por el camino.

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