HUI PARLEM AMB… ROCIO CIRUGEDA JIMÉNEZ. Su padre, el referente musical de su casa.

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«Empecé en el mundo de la música de bien pequeña, ya que mi padre Paco toca el Laúd y el Bombardino.
Cuando mi padre se ponía a tocar el Laúd, mi hermana María ya hacía sus pinitos con la Guitarra y yo cogía la Bandurria e intentaba poner los dedos de forma espejo mirando a mi padre.
Él, al ver que se me daba bien, me apuntó en la Escuela de Música de nuestro pueblo natal, Moixent (Valencia) y empecé Solfeo y, poco después, con el Flautín.
A los pocos años, con 11, entré a formar parte de la Banda de Música y pasé a estudiar en el Conservatorio de Xàtiva, pero ya con la Flauta. Terminé el Grado Medio en Ontinyent y el Superior en Zaragoza.
Con 15 años me pusieron al frente de la Asignatura de Solfeo, actualmente Lenguaje Musical, también de la Asignatura de Conjunto Vocal, actualmente Coro y, por supuesto, de Flauta Travesera, en la propia escuela del pueblo; por lo que lo compaginaba con mis estudios.
Tanto me gustaba la música que más tarde estudié Piano, amplié estudios de Flauta con diversos profesores, así como hice varios cursos de Armonía, Análisis Musical, Folklore, Gregoriano, Dirección de Coro y de Banda, llegando a crear en Moixent la Coral Santa Cecília en 2009 que dirigí y presidí hasta 2014.
Viendo que el mundo de la música tiene muchas vertientes y, siendo docente, noté que tenía que ampliar mis estudios de Pedagogía e hice un Máster en Musicoterapia.»

Anécdotas recuerdo varias…
«Recuerdo varias, pero por ejemplo, recuerdo que al poco tiempo de tocar la Bandurria formamos un grupo parroquial con guitarras, laúdes y bandurrias y con canto que decían: “con lo pequeña que es y cómo la hace sonar”, o “de la forma que ha aprendido y cómo toca”.
Con el Flautín me pasaba algo parecido; recuerdo un músico mayor, que al salir de pasacalle o procesión decía: “al lado del Flautín no que aunque toca bien se le oye mucho”. También recuerdo a un compañero que comentaba: “el Re del Flautín se me mete en el oído”. Y en algún concierto me decían e incluso aún me siguen diciendo: “se te escucha perfectamente”. Pero si me tengo que quedar con una frase, me quedo con una que me dice una Profesora de Flauta y Directora de Banda: “eres una de las pocas personas que tocan el Flautín con suavidad y bastante bien afinada”. «

Muchos profesores fueron especiales
«En mis inicios, mi profesor o más bien mi orientador, que siendo amateur y que aprendió por sí mismo, me enseñó todo lo que él sabía con respecto a la Flauta. Pero gracias a él aprendí valores importantes, tanto individuales como en grupo; por ejemplo, compartir, escuchar, ayudar, comprender, empatizar, respetar pero también saber estar y cuál es mi sitio.
En mis estudios de Conservatorio, recuerdo con mucho cariño a una Profesora que hoy en día aún mantenemos una muy buena amistad.
Pero, sobre todo, me quedo con un Profesor, que, aun no siendo de mi especialidad me apoyó, me animó, me empujó y me ayudó a seguir en mis estudios y confió en mí para ser una de las Profesoras de la Escuela.
Actualmente, cuento con un Profesor que también es amigo con el que estoy consiguiendo y llevando a cabo diferentes proyectos.
«

Muchos problemas en el mundo de la música
«Son unos estudios que tienes que empezar a temprana edad, con mucha carga lectiva que hay que compaginar con los estudios obligatorios. Creo que hay pocas ayudas-becas para estudiar en el extranjero, a veces los horarios son incompatibles, pocas plazas en algunos Conservatorios, faltan especialidades en algunos de ellos. Los Profesores deberíamos tener cursos de reciclaje del propio Instrumento, al igual que tenemos cursos de muchas otras cosas.
Se debe apoyar más a las Orquestas o Bandas de Música tanto profesionales como amateurs para su difusión. La música es también la cultura que define a un pueblo.»


Dificil de explicar qué es pertenecer a una Banda de Música
«Es difícil de explicar ya que son muchas sensaciones. Pero una banda de música es como una segunda familia: haces nuevos amigos de diferentes edades donde se comparten experiencias, vivencias, sabiduría, ideas nuevas…Se pasan muchas horas juntos y se crea un vínculo para siempre.»

Más bien un consejo para los padres que para los más jóvenes
«En primer lugar, les diría más bien a los padres, que les motiven a estudiar música, aunque no sea de forma profesional; es una asignatura que les ayuda a organizarse mejor, despierta más la mente.
Y a los propios jóvenes, les animo a que prueben esta experiencia de, no sólo estudiar música, sino de formar parte de la Banda de Música de su pueblo, para crecer tanto personalmente como en conjunto.
A los que ya pertenecen a una Banda, les diría que no sólo sean músicos, sino que se metan de lleno y hagan de ella una mayor identidad cultural para el pueblo.»


Nunca es tarde para aprender
«Añadiría o más bien animaría a toda aquella persona de cualquier edad que le guste la música, que nunca es tarde para aprender y que todas las Escuelas de Música están abiertas para que puedan disfrutar de esa afición que llevan dentro y que, por cualquier circunstancia, no han podido experimentarla antes.»

Gracias

Manoli Aracil

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