HUI PARLEM AMB….LOURDES GAVILÁ. APASIONADA POR LA ENSEÑANZA

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Mi nombre es Lourdes Gavilà y soy músico y profesora de música. Desde muy pequeña me había llamado la atención este arte a pesar de no tener músicos en casa pero sí una familia con una gran afición a la música. Cada día bajaba a casa de mis abuelos y, nada más cruzar la puerta, ya se podía escuchar a las mejores voces líricas de la historia, las sinfonías más famosas, alguna zarzuela o música de banda…y allí me quedaba un rato, escuchando las melodías a través de un tocadiscos antiguo mientras me explicaban la vida o curiosidades de cada artista o, simplemente, de dónde habían adquirido el vinilo. Eso hizo que despertara gran sensibilidad por ella iniciándome en ese mundo a los 6 años. Con esa edad mis padres me matricularon a la escuela de música de mi localidad, Ondara, donde me iniciaría con el oboe y a partir de ahí convertí esta pasión en lo que sería mi profesión. Entre a la banda de la Unió Musical d’Ondara, continué mis estudios profesionales y superiores en los conservarotios de Dénia y Castellón, respectivamente y, una vez finalizados, decidí estudiar en Suecia un Máster de Interpretación, una gran experiencia a todos los nieveles que me abrió las puertas al mundo orquestal durante unos años, formando parte de orquestas de renombre de Suecia, Dinamarca y Alemania.

Las decisiones de la vida me llevaron de vuelta a casa ejerciendo como docente en centros de enseñanza musical, conservatorios y escuelas de música de la Comunitat Valenciana. Pero como en la vida de un músico nada se da por hecho, una nueva oportunidad se cruzó en mi camino y me trasladé a Barcelona a ejercer como profesora de música en un centro educativo de Educación Secundaria. Tanto me gustó esta nueva rama de la docencia que actualmente soy profesora de Música en un instituto de la Comunitat Valenciana haciendo lo que más me gusta, enseñar a los jóvenes lo que me apasiona y todos los valores que ella conlleva.

Viajar a Colombia a través de la FSMCV me cambió la percepción

Una colaboración con la FSMCV me abrió las puertas en este término. En el año 2010 era miembro de la Joven Banda Sinfónica de la FSMCV y ésta publicó unas bases para enviar a algunos músicos de determinadas especialidades a dar clases magistrales en Colombia, ya que como referentes en la educación musical muchos países, entre otros éste, querían imitar nuestro modelo. Allí fui, a enseñar cómo se trabajaba en las escuelas de música de la Comunitat Valenciana. Fue una experiencia inolvidable que me cambió la concepción en muchos aspectos, tanto a nivel musical como personal. Volví a casa y agradecí a la FSMCV haberme dado esta oportunidad con toda la emoción que ello me acarreaba.
Dos años después volvieron a contar conmigo, esta vez como formadora de la Joven Banda Sinfónica de Colombia que estrenaba su andadura. Esta nueva oportunidad hizo acercarme a la FSMCV desde otro punto de vista, conocer a su gente, ver cómo trabajan y poder entender todo este asociacionismo desde otro punto de vista diferente al que tenía como músico.

En el año 2013 hubo una baja en la Junta Directiva y quisieron contar conmigo como vocal para poder aportar mi punto de vista como músico profesional que, en aquel momento, viajaba por el extranjero. Durante este periodo tuve la oportunidad de iniciar proyectos de gran envergadura como la Banda Simfònica de Dones, Bandes a les Arts y colaborando con otros como la Joven Banda o Joven Orquesta, entre otros. Desde el año 2018 me ocupo de la Secretaría General de la FSMCV, responsabilizándome también de las acciones referidas a términos de Igualdad.

Demostrado está que ni una pandemia puede con este colectivo


Desde que estoy en este mundo creo que lo que destacaría por encima de cualquier problema es lo que la pandemia ha conllevado a las sociedades musicales. Teniendo en cuenta el arraigo social que ellas comportan, el hecho de no poder ir a los ensayos, realizar conciertos o no obtener beneficios de las actuaciones que se iban cancelando ha hecho que la principal preocupación de ellas fuese la continuidad de la misma.
El músico, sea amateur o profesional, necesita interpretar, relacionarse y poner sobre el escenario todos los valores que la música le ha enseñado como es el compañerismo, el trabajo en equipo, el respeto, la amistad, la constancia y, por supuesto, poder obtener ese calor de su público que apoya su trabajo desinteresado. Por ello se han reinventado algunas formas de hacer música y se han impulsado proyectos desde la FSMCV con la finalidad de garantizar la continuidad de nuestros asociados en un movimiento que nació hace más de dos siglos.

La misma pandemia también dejaba huella en las escuelas de música que veían un descenso de matrículas, tanto por las situaciones personales de cada familia como el temor a asistir a las clases donde se tenía que prescindir de una mascarilla para poder hacer sonar un instrumento. Pienso que ha sido una enseñanza a todos los niveles ya que, con lucha, iniciativas y proyectos que se han ido publicando y promocionando hemos podido sobrevivir y llegar poco a poco a una nueva normalidad.

Creo que ya hemos demostrado que en la Comunitat Valenciana, ni una pandemia puede acabar con nuestro colectivo, nuestro sello de identidad y nuestro valor cultural y eso dice mucho de todas y todos los voluntarios que lo hacen posible.


Agradezco la labor de difusión de Radiobanda, por dar visibilidad a nuestra música, nuestro movimiento y por brindarme la oportunidad de que conozcáis un poco más de mi a través de esta entrevista.

Manoli Aracil

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