HUI PARLEM AMB… AITOR LLIMERÁ GALDUF

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«La música ha sido parte integral de mi vida prácticamente desde que nací. Tengo una conexión profunda con ella debido a mis antecedentes familiares. Mi abuelo paterno, Juan, fue clarinetista en la Banda del Villar del Arzobispo. Su dedicación permitió que sus propios hijos, Juanjo (trompa) y Vicente (oboe), recibieran educación musical en Llíria. Por otro lado, mi abuelo materno, Salvador, siempre se destacó como melómano apasionado y tuvo una fuerte relación con su banda, la Unió Musical de Llíria. Con estos sólidos fundamentos musicales en mi familia, era natural que yo también me adentrara en el mundo de la música desde temprana edad.
Mi propio viaje musical comenzó a los 7 años cuando empecé a tocar el oboe en la sociedad Ateneo Musical y de Enseñanza Banda Primitiva de Llíria. En este camino, mi padre fue mi primer maestro, guiándome en mis primeros pasos con el instrumento. A medida que crecía, tuve la oportunidad de aprender de una impresionante lista de oboístas reconocidos. Entre ellos, destaco a D. Francisco Salanova, con quien culminé mis estudios. Su influencia y enseñanzas dejaron una marca perdurable en mi desarrollo musical.
En resumen, la música ha sido una constante en mi vida, arraigada en una tradición familiar que me ha inspirado desde mis raíces. A través del oboe, he seguido un camino educativo enriquecedor, guiado por grandes maestros que han moldeado mi pasión y habilidades musicales.»

  • Cuando escuché por primera vez la palabra «vibrato»

«En mi primer año como estudiante de oboe en 1994, tuve el privilegio de asistir a un destacado curso impartido por mi padre, Francisco Salanova, y el renombrado oboísta de la Filarmónica de Berlín, Lothar Koch. Durante el curso, ocurrió un memorable momento que sigue vívido en mi memoria. Mientras observaba una de las clases magistrales de Lothar desde el palco, sosteniendo mi oboe, ocurrió algo inesperado. De repente, Lothar giró su atención hacia mí y me hizo una señal para que me acercara al atril y tomara una clase con él. En ese momento, mi conocimiento del oboe estaba en sus primeras etapas y apenas estaba familiarizado con el registro tradicional del instrumento. Fue durante esa clase que escuché por primera vez la palabra «vibrato».
La anécdota se vuelve aún más fascinante al considerar que llevé a cabo la lección bajo la atenta mirada de varios oboístas profesionales que estaban presentes. A pesar de mi relativa inexperiencia en aquel entonces, el evento dejó una impresión duradera en mí.

A pesar de la velocidad social en la que vivimos, la música clásica posee una riqueza que ha de ser conservada

«Vivimos en una sociedad actual que experimenta un avance exponencial, superando en velocidad a épocas pasadas, al menos esa es la percepción general. No obstante, es innegable que estamos rodeados por numerosas distracciones. En este contexto, el mundo de la música clásica emerge como un universo particular dentro del amplio espectro musical. A pesar de enfrentar desafíos comerciales, en parte debido al ascenso de la música electrónica, sigue siendo un campo con una participación considerablemente mayor que otros géneros. Es cierto que la cultura, a diferencia de otros sectores, no siempre genera un valor económico inmediato. Sin embargo, su valor intrínseco es incuestionable, y es esencial no solo comprenderla sino también formar parte de ella. En este sentido, se requiere un firme respaldo por parte de los líderes y responsables, para asegurar que la música clásica no se vea relegada. Esto implica facilitar su acceso para las generaciones más jóvenes y establecer la música como una materia obligatoria en el sistema educativo.
La música clásica, a pesar de las dificultades que puede enfrentar en un entorno dominado por la rapidez y las tendencias contemporáneas, posee una riqueza cultural y artística que merece ser preservada y compartida. Es tarea de todos reconocer su importancia y trabajar conjuntamente para asegurar su relevancia y continuidad en la sociedad actual.»

  • El mundo de la música es muy amplio, por ello hemos de sintonizar el sendero a emprender

«La dedicación plena a la música se fundamenta en la disciplina que se aplica al estudio y la preparación. Aunque el estudio de la música es fascinante, no puede obviarse que implica una serie de sacrificios que se revelan en la vida cotidiana. Elementos como la constancia, la autocrítica, la comprensión psicológica, el estado físico y la organización desempeñan un papel fundamental en la trayectoria de cualquier músico.
Es relevante reconocer que el ámbito musical abarca mucho más que ser solista en una orquesta o profesor en un conservatorio. En la actualidad, existen una multitud de ocupaciones que requieren una formación musical sólida, abarcando desde traductores en salas de ópera hasta técnicos de sonido y productores, entre otros roles.
Es imperativo sintonizar con nuestra propia voz interior y meditar detenidamente sobre el sendero que decidimos emprender. Aun así, es crucial comprender que poseer habilidades multidisciplinarias siempre resultará enriquecedor y ventajoso. Ser capaz de abarcar distintas áreas de conocimiento puede ampliar las perspectivas y oportunidades en el mundo de la música y más allá

Manoli Aracil

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