TOMÁS OLCINA RIBES. COMPOSITOR DE LÁPIZ Y PAPEL

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Tomás Olcina Ribes se considera un compositor de los de “antes”, como él mismo dice de “lápiz y papel” de los que componen por inspiración, de los que cuando una melodía le viene en mente escribe las notas, las plasma en el papel y las desarrolla. Se encuentra tan arropado por su familia que cuando nos pusimos en contacto con él para realizar la entrevista, no quiso participar él solo, sino que insistió en que lo hiciera también su propio hermano y el resto de su familia. Es una persona de lo más afable, apoyada totalmente por los suyos, admirado por su faceta artística, el punto de reunión de su círculo social. Una persona totalmente sociable que nos abrió las puertas de su casa.

“Nací un 8 de agosto de 1943 en Alicante. Mi padre era de Gorga, fundador de la banda en 1921, tocaba el clarinete al igual que yo. Tenía como negocio familiar un bar/churrería. Nunca fue compositor, pero si hubiera tenido conocimientos, estoy seguro que lo hubiera sido. Le apasionaban los compositores, siempre se fijaba en ellos, sobretodo en Chapí. La zarzuela es de las composiciones más ricas que pueden existir. Recuerdo que cuando escuchaba una canción se molestaba y decía: ¿por qué nombran al cantante y no al compositor?.”
“Una de las curiosidades que yo siempre tenía era el porqué a la banda de mi pueblo le pusieron de nombre “El Delirio”, algo que mi padre sí sabía al ser uno de los fundadores. La cuestión fue debido al delirio en el que la agrupación se encontraba, eran épocas en que la subsistencia era difícil y debido a esa situación se acordó poner el nombre.”
“En mi juventud, allá por los años 60/70 tocaba en la “Orquesta Z” . Hacíamos numerosos viajes porque actuábamos en la Isla de Tabarca. Allí no tenían todavía luz y se bastaban con un pequeño grupo electrógeno para iluminarse, así que sobre la una de la madrugada tenían que parar la actuación y la gente nos silbaba y se quejaba.”
“El profesor que recuerdo con cariño era Martín Alonso Pérez, director de la banda de Huércal Overa y compositor de pasodobles como “!Blancos Blancos!”, “Banderas moradas”, «Pinturerías», «Alfaro de Algimia»… entre otras. Gran músico y gran persona. Creó su propia editorial en su domicilio”


Los músicos de antaño eran más autodidactas
Una de las diferencias que noto entre los músicos de antaño a los de ahora es que no podían parar de tocar. Era algo curioso, terminaban los actos de fiestas y continuaban tocando en más celebraciones unidas a la fiesta, no paraban…. Incluso cuando terminaban los ensayos seguían en sus casas, eran más autodidactas. Ahora se terminan actos o ensayos y cada uno marcha a su casa, parecen que no tienen más deseo…. Algo parecido pasa con los compositores. Me sabe mal dar mi opinión al respecto, pero es lo que yo observo. Los de antaño no necesitaban melodías complicadas. Eran sencillas melodías que llegaban mucho más… como si existiera más inspiración. La mayoría de los jóvenes compositores, hacen obras para tocarlas pocas veces por su complejidad. Composiciones como el “Abanico”, ”Agüero”, “Evocación”… son totalmente sencillas y llegan al alma. Compositores como Lope, Sosa, J. Serrano, J.Franco, Salvador Giner…trabajaban solo con lápiz y papel. Esto es lo que le aconsejo a los jóvenes de hoy en día que lo que se les ocurra en la cabeza directamente lo pasen al papel, eso es inspiración directa.«


El pasodoble “El Tío Ramón”
En cuanto a mi pasodoble “El Tío Ramón” fue de los primeros que compuse. Tan solo tenía 16 años. Nunca pensé que alcanzara tal popularidad. No es de mis preferidos, pero caló en el público y se extendió de manera inminente. Quedé totalmente sorprendido de aquello. Esta composición contiene una historia que ha sido siempre un mal recuerdo para mi familia, un lastre que difícilmente podremos olvidar”.
“Mis inspiraciones siempre me han venido de golpe, de repente se me ocurría una melodía y la escribía al momento para que no se me olvidara. Recuerdo que las llevaba al ensayo para probarlas con la banda y el director me decía: no me creo que esto lo hayas escrito tú… seguro que lo has copiado de otro sitio…” no creían que aquellas melodías estaban hechas por mí. Así ocurrió con este pasodoble. Fue una historia muy curiosa, me encontraba en la iglesia de mi pueblo (Gorga), en un funeral, estaba mirando la cúpula que tiene como una cesta (sería el botafumeiro) y que mi padre siempre me decía que en ella habían brevas y yo me lo creía (ja,ja,jaaa). Mirando hacia arriba escuché esas notas y cuando llegué a casa las escribí. Igualmente me ocurrió con el pasodoble “Aitana”. Iba en el coche escuchando una habanera (me gustan mucho), una bonita melodía que me emocionó. Paré el coche, me metí en un camino y escribí las notas que me inspiraron, incluso lloré de emoción.”


Manoli Aracil


(Como ya ha indicado el compositor, el pasodoble “El Tío Ramón” ,una de sus obras más significativas, encierra una historia que marcó a su familia, sucesos que contienen algo más que una creación, por ello nos reservamos el poder contarlos. Saldrán a la luz cuando se crea conveniente).


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