SAPS QUI ERA… SIGISMOND THALBERG?

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En la época en la que todavía no existían la posibilidad de las grabaciones, no se podía consensuar ni comparar interpretaciones para contrastar opiniones entre intérpretes, para ello se realizaban los duelos en directo, se citaban a los propios intérpretes y se batían a tocar ante el público, eventos que eran muy seguidos de cerca por la alta sociedad , pues aquellos que asistían eran los impulsores de la fama del que se le consideraba ganador y la bajeza del que no era considerado.

Aunque en estos tiempos sabemos que aquellos que se pudieran medir podrían ser unos verdaderos genios, como en este caso que nos ocupa, aquella época era el poder sobrevivir a través de las opiniones y comentarios en la alta sociedad, para ser repudiados y poder estar en el colofón interpretativo para ser más solicitado en reuniones culturales o conciertos, ser aclamado o más importante que el resto de su gremio, a ello se le unía la prensa, la gran comunicadora de los eventos.

Thalberg fue el gran opositor de Liszt, ambos realizaron un duelo que fue muy renombrado por la alta capacidad de ambos.

La repercusión de este duelo retaba al gran intérprete Sigismund Thalberg, famoso por su gran destreza y gran agilidad técnica, conocido por “el pianista que tocaba a tres manos” contra Franz Liszt, el cual se tomó esta invitación con mucho enfado, pues para él Thalberg era un compositor mediocre que solo buscaba su fama a través del reto contra él, ya que Liszt ostentaba una gran fama.

El duelo se realizó el 31 de marzo de 1837 en la casa de la condesa Cristina Belgiojoso, muy amante de Liszt. Días antes, ambos compositores comenzaron a realizar intensos conciertos para ocasionar más expectación ante el duelo, tanto en la Ópera de París como en el Conservatorio .

Thalberg interpretó su Divertimento sobre temas favoritos de Rossini, op. 18, y Fantasía de Les Soirées Musica sobre God Save the Queen, op. 27. Liszt su Divertissement sur la cavatine ‘I tuoi frecuenti palpit’ de Pacini, S. 419, su Transcripción del Konzertstück en fa menor de Carl Maria von Weber, y las Harmonies poétiques et religieuses, S 173 Nr. 3, Bénédiction de Dieu dans la solitude. Ambos con un as en la manga, ya que los dos prepararon, sin que el otro lo supiera, una obra de nueva composición hecha a propósito para la competición. Liszt sus Reminiscences de Roberts le Diable de Meyerbeer, y Thalberg interpretó su Fantasy Op. 33, basado en Moise, de Rossini.

El veredicto final por parte de la anfitriona fueron “Thalberg es el primer pianista del mundo, pero Liszt es único”. La prensa también opinó vagamente, algo que nos hace pensar que fue asombroso, sin un claro vencedor. Aquellos genios eran incomparables. Un suceso que se podría denominar como el gran empate de la historia, aunque con el paso del tiempo Liszt se convirtiera en un músico más avanzado a través de sus composiciones.

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