La Societat Musical La Unió Santa Cecília de Sollana denuncia que lleva un año atrapada en un limbo burocrático creado por la Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat Valenciana (FSMCV), que se niega a tramitar su entrada “hasta que se aprueben unos nuevos estatutos”.
El detalle tiene su ironía: cuando la banda presentó oficialmente la solicitud de alta en mayo de 2025, esos estatutos todavía ni existían.
Mientras la FSMCV decide si el futuro ya ha llegado o no, la entidad de Sollana —con 250 socios, más de 100 alumnos y banda, orquesta y coral en funcionamiento— continúa fuera del sistema federativo valenciano, sin acceso a ayudas públicas, programas culturales ni beneficios fiscales para sus socios.
“Nos piden esperar a unas normas futuras para resolver una solicitud presentada con las normas vigentes”, resumen desde la sociedad musical. “Debe ser la primera banda atrapada en una máquina del tiempo administrativa”.
El conflicto ya ha empezado a generar incomodidad institucional. Según fuentes conocedoras de la situación, en la Diputación de València existe preocupación por el creciente malestar dentro del movimiento bandístico valenciano y no gusta la imagen de bloqueo y enfrentamiento que está proyectando actualmente la Federación.
La situación ha llevado a la entidad a acudir a la Generalitat Valenciana mientras crecen las críticas internas y plataformas como fed26.org cuestionan la gestión y la polémica reforma estatutaria impulsada por la actual dirección de la FSMCV.
“Nosotros solo hacemos música”, concluyen desde Sollana. “Pero parece que para entrar en la Federación hace falta algo más que tocar afinados”.







































