Unidad de Música de la Academia Básica del Aire. Compositores españoles para un centenario

2
384

                                                                                              Artículo de: Antonio Santodomingo Molina

Unidad de Música de la Academia Básica del Aire (León)

Director, capitán músico Raúl Martínez Villanueva

Auditorio de León

13/05/2021                                                                                 Tiempo estimado de lectura, 10 minutos

Música de Juan Bautista Meseguer, Francisco Alonso, Manuel de Falla y José Suñer fue la elegida en el primer concierto para conmemorar el centenario del Aeródromo Militar de León, que tuvo lugar el pasado 13 de mayo y que el Ejército del Aire ha publicado recientemente en su canal de YouTube.

Debemos remontarnos a la Gaceta de Madrid[1]del 18 de marzo de 1920 donde se publica el Real Decreto sobre la creación de las cuatro zonas aéreas con capitalidad en Madrid, Zaragoza, Sevilla y León. Comenzaba así el artículo uno: «Para la organización y distribución de las fuerzas y servicios de la Aeronáutica Militar se considerará dividido por ahora el territorio nacional en cuatro zonas con la denominación de Bases Aéreas…». La Comandancia de Ingenieros redactó los proyectos de obras y eligió los emplazamientos para los aeródromos, en las localidades de Getafe (Madrid), Zaragoza, Tablada (Sevilla) y La Virgen del Camino (León). 

El Ejército del Aire también conmemora en este centenario, la construcción de la torre de señales del Aeródromo de Cuatro Vientos (Madrid), que a imitación de los faros marítimos, servía de referencia a los primeros aviadores. Los actos conmemorativos de esta efeméride que es considerada como el germen de lo que en 1939 sería la creación del Ejército del Aire, se han desplazado a este 2021 por causa de la pandemia. El pasado 13 de mayo la Unidad de Música de la Academia Básica del Aire fue la encargada de ofrecer el primer concierto de los actos conmemorativos del centenario del Aeródromo Militar de León. 

A los músicos de la Academia Básica del Aire se les unieron la nueva promoción de profesores del Cuerpo de Músicas Militares que se encontraban allí durante esa semana ultimando su proceso de formación. Configuraron en conjunto, una banda compuesta por unos 60 instrumentistas con un buen equilibrio entre metales y maderas; así como unos graves (tres tubas, trombón bajo, fagot, clarinete bajo y saxo barítono) que aparentemente parecían en desventaja. Todos ellos fueron conducidos por el director de Quart de Poblet, Raúl Martínez Villanueva

foto 1, 1.png

El compositor Juan Bautista Meseguer (Alberic, 1959) aportó tres de sus piezas, dos de ellas compuestas para la ocasión: Commemorative overtureMarcha para un centenario, además de El clarinete mágico. La primera de ellas, que ha sido dedicada al Ejército del Aire con motivo de este centenario, se estructura en tres secciones más la introducción en la que se recrea el despegue de un avión mediante la repetición de breves trazos ascendentes. El oboe Sergio Hernándezy Vicente Pellicer con el fagot presentan el tema de la festiva primera sección, repetido por Paula del Real con el flautín y por Pilar González y Luis Enrique García con las flautas. En un destacado trabajo de elaboración y desarrollo, el tema es correctamente moldeado por todas las cuerdas de forma sucesiva. Alberto José Ripoll con el saxo alto y con unas buenas dotes jazzísticas presenta el sentimental tema de la segunda sección, que es repetido primeramente en un dúo muy bien fusionado por el oboe de Sergio Hernándezy por Luis Enrique García con la flauta y posteriormente por todo el tutti. Juan Bautista Meseguer nos ofrece sus grandes habilidades para el tratamiento temático en la reexposición de la primera sección. Commemorative overtureha sido galardonada con el Akademia Music Awards julio-2021 (Los Angeles) en la modalidad EP Classical.

foto Ripoll.png

El profesor de la Orquesta Sinfónica de Barcelona y de la ESMUC, Josep Fuster, y a la vez dedicatario de la pieza El clarinete mágico, fue el encargado de protagonizar la segunda composición. Juan Bautista Meseguer, su autor, la estructuró en un único movimiento que construyó sobre una armonía modal y otorgó gran sencillez en el discurso musical, además de claridad en la sucesión de temas. La pieza describe a un clarinete que es fascinante y fantástico, capaz de ejecutar los pasajes más virtuosos con una exactitud matemática y a la vez dotar de un exquisito refinamiento a los más íntimos y delicados. Josep Fuster muestra su gran musicalidad hasta en los pequeños detalles como dejarse llevar por el piano, oboe y corno inglés en la introducción; dialoga sin imposiciones con el tutti a comienzos de la primera sección o con el corno inglés y el oboe en la sección lenta; varía con original libertad y chispa el tema que le presenta Alberto Fernández con la trompeta y Paula del Real con el flautín en la última sección; y además, dice con gran dominio y autoridad las tres fermatas y pasajes más virtuosísticos. El director Raúl Martínez resuelve la pieza imprimiendo a la coda una potente energía y milimétrico juego rítmico. Además, El clarinete mágicotambién culmina el CD homónimo con nueve piezas para clarinete y piano de Juan Bautista Meseguer grabadas por el propio Josep Fuster y Francisco Hervás al piano y editadas en 2019 por Columna Música. Es el quinto volumen de la colección Música Virtuosay fue nominado a los Premios Enderrock 2020 en la modalidad de música clásica. 

foto 3, Josep Fuster.png

Con la tercera pieza de Meseguer que él mismo dirigió, comenzó la segunda parte. Dedicada a la ciudad de León y a su base aérea, la Marcha para un centenarioes una breve composición ceremonial de corte clásico, con unos cuatro minutos de duración. En ella se combinan dos células temáticas principales como son el Himno a León y el Himno de la Academia Básica del Aire. Trompetas y trombones al completo, seis más seis, dejan claro en la repetición del trío el buen equilibrio entre ambas cuerdas y dónde está la autoridad sonora del conjunto. 

foto Meseguer.png

Y de una marcha ceremonial a un exitoso pasodoble patriótico coreado. Se trata del número cinco de la revista Las Corsariasen el que una abanderada y un coro de vicetiples cantan «Allá por la tierra mora» imitando a los soldados que marchaban al frente de África a finales de la década de 1919 y comienzos de la siguiente. El éxito de Las Corsariasfue extraordinario, como ha investigado el musicólogo Javier Suárez-Pajares. A su estreno a finales de 1919 en el Teatro Martín de Madrid le sucedieron más de mil representaciones seguidas. En Valencia estuvo en dos teatros al mismo tiempo y en Buenos Aires llegaron a las tres mil funciones consecutivas. Este gran éxito que tenía lugar al mismo tiempo que el nacimiento del Aeródromo de León, supuso para su compositor Francisco Alonso (Granada, 1887) la condecoración de la Gran Cruz de Alfonso XII y su encumbramiento definitivo como uno de los autores musicales más populares de la lírica española. Este pasodoble de «La Banderita» fue un verdadero prodigio social que se convirtió en el himno de los soldados que marchaban a la campaña africana. El director Raúl Martínez no necesita el apoyo del público para cantar la letra, ya que moldea las frases con naturalidad mediante gesto amplio y amable, haciendo gala de su experiencia en la dirección de coros como el de la Catedral de Mallorca, aunque a causa de leves forcejeos con el tempo, la pieza con consigue volar con agilidad.

Y de un pasodoble de éxito a un celebérrimo ballet. En los mismos comienzos de la década de 1920, Manuel de Falla (Cádiz, 1876) compone las dos homónimas suites orquestales posteriores al ballet El sombrero de tres picos, que había sido estrenado en el Alhambra Theatrede Londres a mediados de 1919. El rápido y exitoso reconocimiento de esta partitura también tiene lugar al mismo tiempo que se crea el Aeródromo de León y supuso definitivamente el encumbramiento internacional del maestro gaditano. Para este concierto fue elegida la danza final (jota) de la segunda suite, cuyo autor de la transcripción para banda no consta en el programa, quien incluye al piano en un intento de mantener el color orquestal y prescinde de los fliscornos. Manuel de Falla combina, superpone y enlaza en esta jota final, todos los temas del ballet, con predominio de la melodía de la jota aragonesa que reaparece de forma triunfante en un punto culminante final y caótico. La agrupación responde correctamente al juego dinámico y el director maneja con destreza la agógica. Esto le permite colocar con claridad los clímax de la pieza y mantener la tensión que requiere, pues en ella el lascivo corregidor es manteado por sus vecinos. 

José Suñer (El Puig de Santa María, 1964) compone El jardín de las Hespéridespara que la banda Santa Cecilia de Cullera participe en la edición del 2015 del Certamen Internacional de Bandas de Música Ciudad de Valencia. La obra supone todo un éxito y los músicos de la Santa Cecilia obtuvieron casi la máxima puntuación posible por su interpretación. El jardín de las Hespéridesfue nominada ese mismo año a los Hollywood Music in Media Awards (Los Angeles). 

Tras un proceso de revisión de la partitura en el que se reduce la orquestación para que pueda ser interpretada por bandas de música no tan numerosas, así como la eliminación de algunos pasajes para reducir su duración a unos veinte minutos, El jardín de las Hespéridesda lugar a El jardín de Hera. Está basada en un mito griego en el que las Hespérides cuidan del huerto de Hera, donde se cultivaban manzanas doradas que otorgaban la eterna juventud, cuyos árboles habían sido regalo de la diosa Gea a Hera por su boda con Zeus. Como Hera no confiaba plenamente en las Hespérides, también encargó al dragón de cien cabezas Ladón, para la misma tarea. Por otro lado, Euristeo asignó a Heracles dos nuevos trabajos, siendo el primero, robar las manzanas doradas. 

La complejidad técnica de la obra y el nivel de exigencia requerido, la convierten en una composición muy apreciada para el lucimiento de potentes agrupaciones y para concursar en severos certámenes como en el Certamen Provincial de Bandas de Música de Valencia en 2017 por la Sociedad Artístico Musical de Picassent; en el Certamen de Bandas de Música Diputación de Valencia de 2018 por la Sociedad Musical de Faura; en el Flicorno d’Oro (Riva del Garda, Italia) en 2019 por la Banda de Meñao, quienes en su presentación de la pieza en el Concello de Rianxoobtuvieron más de cinco minutos de ovación; o en la ciudad de Novo Mesto (Eslovenia) porla Pihalni Orkester Krka a comienzos de 2020.

La primera sección de El jardín de Hera«La búsqueda», describe el viaje de Heracles a través de Grecia, Macedonia y Egipto hasta llegar al jardín. El tema de Heracles,  presentado de forma misteriosa y fúnebre por las trompas, es repetido mediante una amplia gama de matices e instrumentación, destacando el delicadísimo dúo entre el corno inglés y la trompa (mientras el realizador nos muestra insistentemente a los clarinetes), así como el potentísimo y equilibrado fuerte con el que Raúl Martínez lleva a la banda a uno de los puntos culminantes al final de la sección. La segunda describe el enfrentamiento de Heracles con Ladón, el dragón de cien cabezas. Varios temas aparecen en frenética sucesión, exponiendo las diversas formas de enfrentamiento con Ladón. Destaca la intervención de la cuerda de los trombones que en su registro grave hacen gala de una potente dicción, así como el siguiente tema que convierte a la agrupación en una big band jazzística y la reaparición del motivo de Heracles por los metales que termina con el grito de muerte de Ladón mediante una repentina exclamación descendente a viva voz por el tutti, apagada por el ruido resultante de estrujar papeles de periódico, simulando la conversión de su cuerpo en cenizas por su propio fuego. El piano está muy acertado en los matices suaves, aunque se echa de menos en los fuertes que no haya prescindido de la tapa.

foto periódicos.png

La lenta tercera sección «Las ninfas» es la historia de un engaño, el de un padre a sus hijas. Ya en el jardín y liberado de Ladón, Heracles convence al padre de las Hespérides, a Atlas, quien se encontraba sujetando el cielo, para que burle a sus hijas y robe las manzanas doradas. Sergio Hernández con el oboe introduce el melancólico tema de las Ninfas, impregnado de aflicción y amargura por parte de ellas al sentirse engañadas por su padre Atlas. Nuevamente, Raúl Martínez moldea el tema con extrema delicadeza y naturalidad, consiguiendo que fluya él solo al utilizar los ralentandos inteligentemente. Las cuerdas de clarinetes y saxofones consiguen una perfecta fusión al presentar nuevamente el tema. Enrique Enguix con el clarinete realiza una breve variación del tema que es dialogada con María Cases y Luis Enrique García en las flautas y con los oboes, arropados todos por el fagot de Vicente Pellicer. En la última sección «Huida y retorno» se produce el regreso victorioso de Heracles al haber conseguido las doradas manzanas de la juventud. En esta sección, la aparición de una nueva línea melódica es utilizada como contrapunto al utilizar nuevamente el tema de las Ninfas, seguido por el de Heracles. Las maderas hacen gala de su excelente nivel técnico en sus intrincados pasajes. Los metales destacan por su buena gama de matices y su potencia al reexponer insistentemente el inicio del tema de Heracles. Raúl Martínez otorga a la banda buena dosis de libertad al hacer fluir la partitura con naturalidad, aunque demuestra su autoridad en la rotunda y enérgica coda en la que la agrupación consigue un máximo sonoro muy equilibrado. Ponderación y estabilidad que no se trunca en el crescendo final donde podemos comprobar el excelente nivel de compenetración alcanzado en tan solo una semana, entre los profesores músicos de la Academia Básica del Aire y los de la nueva promoción del Cuerpo de Músicas Militares. Mención especial merece el pianista que con sus sabias intervenciones contribuye al enriquecimiento del timbre del conjunto y cómo no, la sección de percusionistas que desempeñan muy dignamente sus complicados papeles y que en ningún momento permiten que el tempo discurra artificial y obligado.

foto 5.png

En definitiva, asistimos a una buena utilización de los recursos públicos, desde aprovechar la presencia en León de la nueva promoción de profesores del Cuerpo de Músicas Militares para aumentar la plantilla de la banda de música de la Academia Básica del Aire; hasta la acertadísima elección de las exitosas piezas del programa, algunas coetáneas al nacimiento del Aeródromo de León; pasando por la no menos satisfactoria acción de conseguir que Juan Bautista Meseguer se involucrara en el desarrollo del concierto y que arrastrara con él a uno de los concertistas de clarinete más destacados del panorama actual, Josep Fuster. Mérito esto último de la insistencia del director de la agrupación Raúl Martínez, quien con este concierto ha demostrado que su profesionalidad es sinónimo de buena calidad musical. En conclusión, compositores españoles de renombre y piezas de éxito para conmemorar un centenario, el del Aeródromo Militar de León. 


[1]Real Decreto sobre la creación de las primeras Bases Aéreas, Gaceta de Madrid, nº 78, 18/marzo/1920, pp. 997-998.

2 COMENTARIOS

  1. Me ha gustado mucho el contenido del artículo. Es una lástima no poder ver las imágenes contenidas en el mismo. ¿Podrían publicarlas, por favor?
    Muchas gracias de antemano.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí