Un virus que jamás será destruido

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Cada cambio que se produce en la sociedad y su paradigma organizativo trae consigo unos beneficiarios y agraviados. El actual estado de alarma por el Covid-19 nos presenta como claros beneficiarios a los estancos o plataformas streaming, pero también a unos claros agraviados, como el comercio o el turismo.

Y ¿dónde quedamos los músicos?

Con la suspensión de actuaciones tanto en fiestas -como las fallas-, o teatros y auditorios, así como las clases y cualquier otra oportunidad de actividad profesional, las pérdidas en el sector se calculan millonarias. Una industria musical que prácticamente no había superado la anterior crisis económica y vivía en muchos casos “día a día”, ahora se convierte en un sector que se ahoga mientras espera una bocanada de aire para poder seguir. Un aire que solo podría producirse si se recupera el verano.

Por otra parte, el consumo on-line y bajo demanda ha aumentado exponencialmente en los últimos días, registrando un incremento de aproximadamente un 40% según algunas redes IP. A ello se une el aumento del uso del smartphone, con un crecimiento de hasta el 50%.

Así, los músicos que ofrecen actuaciones y composiciones en la red experimentan un crecimiento tanto de visitas como de nuevos públicos. También los cursos on-line, como los dedicados a la gestión musical, han experimentado una mayor demanda por la idoneidad de la formación y la disposición de tiempo.

Los vídeos entre músicos ahora abundan y se aprovechan de las posibilidades que nos ofrece la red en la actualidad, siendo los directos de Instagram el método más utilizado y de mayor afluencia entre los músicos.

La música siempre ha sido una asignatura denostada, pero, junto a las demás artes y el ejercicio físico, es lo único que nos separa de la locura en estos días de confinamiento. Cuando veamos una serie en  Netflix o cualquier otra plataforma, no olvidemos a todo el equipo humano que detrás de ella: actores, directores, guionistas, compositores… los cuales ponen todo su empeño en hacer mella en tu ser, para remover tu química interna y “entretener” tu alma.

La música es un sector resiliente, un virus que jamás será destruido ya que pase lo que pase siempre existirá la inquietud intrínseca al ser humano de la creación. Saldremos adelante, pero con heridas profundas y con mucho por reflexionar.

León Levinsky

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