MANUEL MORALES MARTINEZ. LA COMPOSICIÓN SU MAYOR ATRACCIÓN

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Nace en Valencia, e inicia sus estudios musicales a edad temprana en la Sociedad Musical “La Artística” de Chiva, continuándolos posteriormente en el Conservatorio Superior de Música “Joaquín Rodrigo” de Valencia. Allí cursará oboe con D. Fco. Salanova y D. Jesús Fuster. También piano, contrapunto, fuga y dirección de orquesta con profesores como D. Manuel Galduf, D. Rafael Talens o D. Fco. Perales, entre otros, obteniendo finalmente los títulos de Profesor Superior de oboe y Profesor de solfeo, teoría de la música, transporte y repentización.

Ha realizado cursos de dirección de orquesta con D. Luis Sanjaime, D. Pablo Sánchez Torrella, D. Rafael Sanz Espert y D. Cristóbal Soler, y ha obtenido el primer premio de dirección de orquesta “Maestro José Ferriz” en su cuarta edición, dirigiendo la orquesta “Perpetuum Móbile” de Ryazan (Rusia). Ha sido director titular e invitado de varias bandas de la provincia de Valencia.

Cuenta con composiciones para coro mixto, orquesta y banda que ya han sido interpretados en numerosas ocasiones por toda la geografía española. Obtiene la Mención de Honor en el concurso de composición de pasodobles convocado por el «Ateneo Mercantil de Valéncia» en 2004, y en 2019 el primer premio del V Concurso de composición didáctica para banda de música convocado por la FSMCV en colaboración con la Diputación de Alicante.

            Desde 2006 forma parte del cuerpo de profesores de Música y Artes Escénicas de la Generalitat Valenciana, y actualmente compagina su labor docente con su faceta compositiva.

En mi familia no había ningún músico.

«Como muchos niños en la Comunidad Valenciana, tuve la oportunidad de empezar en la escuela de música de la Sociedad Musical “La Artística” de Chiva cuando mis padres decidieron apuntarme. Fue entonces cuando me inicié en el estudio del solfeo y de la práctica instrumental. En mi familia no había ningún músico, pero no sé realmente por qué motivo elegí el oboe. Pocos años después empecé a apreciar la belleza de su sonido y su repertorio. Y también sus dificultades y lo que costaba conseguir cañas para tocar cómodamente. Tras años de esfuerzo y estudio, acabé el superior de la mano del catedrático D. Fco. Salanova, quien me ayudó bastante y me marcó muy positivamente en mi formación.

A la vez también estudiaba piano, y el primer curso quería dejarlo, ya que el solfeo me costaba un poco y no me gustaba demasiado. Esto cambió en los años posteriores, gracias en parte a la insistentica y apoyo de mis padres y a la buena pedagogía de los profesores que tuve en aquella época en Chiva. Y mira por donde, 20 años después quien me iba a decir a mí que aprobaría la oposición para el cuerpo de profesores de música y artes escénicas de la GVA, precisamente en la especialidad de lenguaje musical.

Al terminar la carrera de Oboe continué con el grado en dirección de Orquesta. Pero en realidad lo que más me atraía era componer. Las asignaturas de armonía y contrapunto, impartidas por los maestros D. Rafael Talens y D. Fco. Tamarit, me gustaban mucho. Había que estudiar y hacer muchos ejercicios. Pero suponía un trabajo agradable para mí.

Cuando salía de clase pensaba con orgullo que mi profesor, D. Rafael Talens, era uno de los mejores compositores de esta Comunidad. Con qué cariño nos explicaba y nos transmitía sus conocimientos. Eso me marcó muy positivamente, y me animó a emprender la composición de algunos de mis primeros pasodobles.

A parte del Conservatorio Superior, han sido otros profesores los que me han marcado. En el campo de la dirección, especialmente el maestro Cristóbal Soler, quien con mucho cariño nos transmitía el esfuerzo, estudio, constancia, amor a la profesión, respeto y admiración por otros compañeros y otras formas de dirigir… Estos valores, entre muchos otros, son los  que sigue compartiendo con sus alumnos. Me marcó muy positivamente y nunca lo olvidaré. Gracias a Cristóbal, que sigue desempeñando esa valiosa labor en la Comunidad Valenciana. Todo un lujo tenerlo.»

La situación global es buena, pero hay cosas que se pueden mejorar

«Suelo ser muy optimista y creo que la situación global es buena. A pesar de los avances tecnológicos, que no se si acabaran convirtiéndonos a todos en robots, en todo el mundo se programan conciertos que difunden la música de todas las épocas y estilos, y a un gran nivel. Obviamente la pandemia ha frenado un poco, pero creo que ahora se está volviendo a retomar todo.

Pero sí que observo cosas mejorables. En la Comunidad Valenciana las sociedades musicales suponen un hecho social, educativo y cultural muy positivo. Lógicamente con más apoyo económico, si cabe, pues podrían funcionar mejor: infraestructuras, instrumentos, profesorado, etc. Aunque creo que se sigue avanzando en ello.

Por otra parte hay muchas escuelas de música y conservatorios que forman a músicos, que luego formarán parte de las bandas y orquestas amateurs, y también profesionales, y esto contribuye bastante a mejorar la calidad. Y con mayor financiación pues como no, creo que iría todo mejor.

Cosas mejorables siempre hay, pero creo que entre todos seguirá mejorando todo.«

Intento transmitir a mis alumnos que aprecien la belleza de la música

«Hay varias cosas que considero muy importantes, y que siempre intento transmitir a mis alumnos, sobre todo a los más mayores.

Por un lado que sepan apreciar la belleza en la música: Una sinfonía, un aria de una ópera, una obra para banda, un pasodoble, una simple canción…lo que sea. Tenemos mucha suerte de poder disfrutar con la música.

Por otra parte que reflexionen y piensen que es lo que más les gustaría hacer. Que intenten descubrir una vocación: músico, pintor, médico, profesor, abogado… la que sea, pero que lo descubran ellos mismos.

Y por último y más importante: que estudien, que se esfuercen, que dediquen horas a perfeccionarse. Que sin trabajo y sacrificio no se consigue nada. Aunque los planes de estudio actuales puedan tener carencias, investigando y estudiando por cuenta propia también se pueden suplir.

En definitiva: estudio, constancia, y trabajo.»

Espero que la música nos convierta en más pacíficos y humanos

«Tras muchos años de esfuerzo y de estudio, me hace muy feliz dedicarme a algo que me verdaderamente me gusta. La docencia es mi actividad principal, y me ilusiona bastante ver a tantos niños dedicando parte de su tiempo a aprender música y a emitir belleza. Por otra parte, en mi faceta compositiva, observo que mis composiciones interesan y agradan a algunos músicos, directores y público. Eso me anima enormemente a seguir componiendo. Y en ese proceso estoy. Espero continuar con la composición, y tener nuevas ideas interesantes que contribuyan a ampliar el repertorio musical tan rico que tenemos. Seguir expresándome a través de la música es un placer, y si sirve para agradar a la gente más aún. Ojalá que la música siga contribuyendo a hacernos más pacíficos y más humanos, que falta nos hace.»

Manoli Aracil

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