“La sociedad necesita el arte ahora más que nunca”

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El crítico, historiador y director artístico de las Serpentine Galleries habla sobre el pasado, el presente y el futuro del arte

“La sociedad necesita el arte ahora más que nunca”
Hans Ulrich Obrist, crítico e historiador del arte (Bibiana Ballbè / Bibiana Ballbè)

BIBIANA BALLBÈ, BARCELONA 10/12/2019 06:00 | Actualizado a 10/12/2019 13:31

Hans Ulrich Obrist es un conector. Entusiasta empedernido. Inspira y provoca. Y vive entregado al arte. Comisario de arte, crítico e historiador del arte. Además es el director artístico de las Serpentine Galleries de Londres. Siempre curioso y reflexivo, hablamos sobre el mundo del arte en pasado, presente y futuro.

Empecemos: Hans, ¿Cómo te definirías?

Mi nombre es Han Ulrich Obrist y me defino como un constructor de uniones. Un conector; empecé como comisario de arte uniendo trabajos artísticos pero ahora soy un instigador: conecto personas y provoco ideas. Y cuando conectas diferentes personalidades se genera algo que va más allá de lo planeado.

¿Magia?

Exacto. Cuando conectas improbables se generan acontecimientos impredecibles. Vivo abierto a todo lo que pueda pasar. Me gusta verme como un “flaneur”. La vida, las cosas, la magia, pasa cuando estás en movimiento, cuando vas de aquí para allá.

¿Por qué haces lo que haces?

Creo que cualquier forma de arte es a menudo sobre el poder de conectar cosas aparentemente inconexas y quiero ser un facilitador de esas conexiones. Siempre me ha movido el deseo por conocimiento y el entusiasmo. Nunca se ha logrado nada sin entusiasmo.

“Cualquier tipo de arte va sobre el poder de conectar”

HANS ULRICH OBRIST Crítico e historiador del arte

¿Qué es el arte para ti?

El arte es la forma más alta de esperanza. Necesitamos arte cada día. Es clave para avanzar y para ayudar a la sociedad.

¿Cómo cree que cambiará el arte en el futuro?

Es difícil de predecir porque el futuro pasa desapercibido; lo que sí que está en mis manos es estar en contacto con los artistas hablar con ellos, conversar y extrapolar lo que pueda suceder. Y hay una cosa clara: los experimentos entre arte y tecnología van a ganar protagonismo.

¿Esto ya es el presente, no?

Sí. Acabamos de trabajar con Ian Cheng en la primera exposición que tiene un sistema nervioso central: con él trabajamos en una obra de arte con inteligencia artificial que está viva. Es increíble porque cuando una obra de arte está viva, no está a tu servicio. Y dependiendo del día que las visitas, la experiencia es distinta. Al final, el arte va de hacer visible lo invisible.

“El arte es convertir lo invisible en visible”

HANS ULRICH OBRIST Crítico e historiador del arte

Hans Ulrich Obrist
Hans Ulrich Obrist (Àlex Garcia)

¿Crees que las máquinas podrán llegar a crear arte?

El arte implica tantas decisiones subjetivas que no creo que el artista pueda ser reemplazado. Pero sí creo que las máquinas pueden ser una herramienta para que los artistas produzcan trabajo.

¿Cómo crees que la tecnología afectará al fenómeno cultural?

Creo que la gente va a pasar más tiempo en una exposición por el hecho que es una experiencia. Las exposiciones te permiten ser otra persona y estar con otra gente y esto es lo que la gente busca. Creo que esta idea de “congregación” sigue siendo muy importante, reunir a las personas; provocar situaciones, provocar sensaciones. Porque de lo contrario, el mundo se convertirá en lugar muy solitaria.

Organizaste una gran conferencia mundial, pero sin la conferencia en sí. ¿El ritual de congregar a gente es arte en si mismo?

Creo que no solo necesitamos reuniones sino también nuevos rituales del siglo XXI. Y este experimento fue un gran ritual en sí: provocamos encuentros, viajes de avión, hoteles, esperas. Los ratos de espera son generadores de grandes acontecimientos. En esta no-conferencia, la gente viajó y se reunió sin más y aquello provocó muchos nuevos proyectos: libros, nuevas relaciones, nuevas colaboraciones. Esto es el principio del arte.

“La generosidad debería ser el medio del siglo XXI”

HANS ULRICH OBRIST Crítico e historiador del arte

Una manera de juntar gente distinta.

Sí, creo mucho en esa idea: introducir la reunión, introducir rituales, de reunir a la gente. Provocar sensaciones, experiencias, vivencias. Así surgió la Maratón.

¿La Maratón?

Se nos ocurrió este ritual en Alemania. En nuestra galería siempre estamos mezclando disciplinas, y eso provoca que a veces me inviten a reuniones de otros ámbitos. Y acabé en Alemania con una compañía de teatro y me propusieron que hiciera una mezcla de entrevistas con una obra de teatro. Siempre me quedo con ganas de hacer más preguntas, así que lo convertimos en una maratón: 24 horas de entrevistas. Yo con 24 artistas, una hora cada uno. Y desde entonces lo hemos hecho en muchos otros lugares.

Tendrías que hacerlo en Barcelona.

La última la hicimos en Chicago. Con la globalización cada vez hay más homogeneización y debemos resistirnos a ello, evitar la desaparición de muchas culturas, así que buscamos artistas locales para escuchar lo que dicen y hacen. En Chicago juntamos 25 conferenciantes que, pese a vivir en la misma ciudad y ser genios en sus diversos campos, jamás se habían conocido. Por eso me encanta la Maratón.

“En cada conversación hay lecciones que aprender”

HANS ULRICH OBRIST Crítico e historiador del arte

Y debes provocarlo porque sino no sucede.

Necesitamos activarlo y en ese sentido veo mi actividad como una especie de instigación, por eso me encanta hacer estos maratones: vengo a la ciudad, trato de dar todo lo que tengo, y trato de tomar todo lo que puedo tomar, y luego voy a la siguiente ciudad.

¿Como un peregrinaje?

Exacto. El arte es una forma de peregrinación. Voy de ciudad en ciudad, y traigo todo lo que puedo, y sé. Creo que la generosidad debe ser el medio del siglo XXI, en todas las actividades tiene que haber generosidad.

Hans Ulrich Obrist
Hans Ulrich Obrist (Stuart C. Wilson / Getty)

¿Es esa la mejor lección que has aprendido?

He aprendido tanto de los artistas. Cuando era joven, la artista Rosmarie Trockel me recomendó que cada vez que fuera a una nueva ciudad buscara a extraordinarios artistas de cierta edad. La gente está obsesionada con los nuevos talentos y pasa por alto increíbles artistas que deben ser revisitados. Otro consejo que me han dado varios artistas, como Etel Adman o Umberto Eco, es que escriba a mano, que evite la desaparición de lo escrito a mano. En realidad, en cada conversación hay lecciones que aprender si escuchas con atención.

Y para acabar, dime: ¿qué te queda por hacer?

¡Todo! Hay tanto por hacer. Creo que la sociedad necesita al arte ahora más que nunca. Los artistas deben estar en el centro de la sociedad. Por eso en la galería Serpentine hacemos lo que hacemos. Queremos que haya artistas en todos los estratos de la sociedad.

Fuente: La Vanguardia

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