Juan Francisco Tortosa Esteve recibe, por tercer año consecutivo, otro galardón en los Global Music Awards.

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Los prestigiosos premios internacionales reconocen por tercer año consecutivo al compositor valenciano por su concierto para piano y orquesta titulado MIKADO.

El compositor enguerino afincado en L’Alfàs del Pi Juan Francisco Tortosa Esteve, premiado en Estados Unidos.

El compositor enguerino Juan Francisco Tortosa Esteve ha sido distinguido con una nueva medalla de plata en los prestigiosos Global Music Awards estadounidenses por su concierto para piano y orquesta titulado MIKADO. Es la tercera vez consecutiva que estos premios internacionales reconocen su trabajo con una medalla de plata en la categoría de composición musical.

Anteriormente le fue otorgado el mismo premio por su concierto de guitarra flamenca Homenaje a Rosa Gil.

Y el año pasado por su concierto para violín y orquesta “L’Alfàs del Pi” dedicado a esta preciosa localidad alicantina, donde reside desde hace muchos años y que tan maravillosamente bien le acogió.

Estos premios dan mucho prestigio a nivel mundial, y ya le ofrecieron a Tortosa un contrato para marcharse a la Meca del cine, a lo que el compositor renunció porque ya tiene su vida asentada en este “terreta” tan maravillosa. “La calidad de vida que ofrece L’Alfàs del Pi, no la cambiaría, a fecha de hoy, por nada del mundo” afirma el compositor.

La obra ganadora de la medalla de plata es un concierto para piano y orquesta, de un virtuosismo total, y lo más asombroso, que está compuesto con cuatro notas: Sol-Mib,Lab,Re..

¿Cómo surgió esta obra? ¿Qué significado tiene su título? ¿ Y por qué una obra concebida básicamente por cuatro sonidos como elemento temático de la composición?( le preguntamos).

MIKADO significaba, antiguamente, EMPERADOR del Japón.
Es un homenaje a la Familia Imperial, compuesta por el Emperador

AKIHITO, la Emperatriz MICHIKO, el Príncipe Heredero NARUHITO y la Princesa Heredera MASAKO.

La concepción de mi obra Mikado, hace referencia al exótico término de la corte imperial japonesa y por extensión al emperador.

Para esta composición rescaté recuerdos de mi etapa de estudiante, cuando conocí a Rieko Suzuki en París, en mi época
de aspirante a compositor en la ciudad de la luz, y releí diversos materiales sobre Japón, constituyendo, con unos y otros, el

punto de partida de mis actuales especulaciones sonoras.
Este Mikado, se orienta hacia lo inamovible de la institución, no acude a géneros musicales de la tradición japonesa, ni hacia
sus escalas o cualquier otro tipo de estilemas característicos,
sino que mira hacia la literatura, a los waka, poemas tradicionales japoneses, y a la ceremonia utakai hajime, la lectura de
las poesías imperiales en el Año Nuevo. Puede decirse que pretendo exponer un concepto ideológico más que estético: lo permanente como valor. Para ello, mi pensamiento creativo ha atravesado el crujiente puente que me ofrece la literatura más ortodoxa y me he encaminado, por jardines umbrosos, hasta
las puertas mismas del palacio imperial.

Esta composición, MIKADO, está concebido como concierto para piano y orquesta,

en homenaje a la familia imperial del Japón, entre la que destaca la emperatriz Michiko que es pianista. De la misma manera, la presencia del arpa en la paleta orquestal viene justificada,
también, por las habilidades de la emperatriz con este instrumento. La orquestación cuenta, además, con piccolo, maderas

y metales a dos, con excepción de las trompas en Fa que son a tres, completándose el conjunto con seis percusionistas
más las cuerdas. La composición parte de cuatro sonidos
como material temático, Sol-Mib-Lab-Re, en lo que he querido ver el símbolo del Mikado legendario y, al mismo tiempo, hacer alusión al emperador Akihito, a la emperatriz, al príncipe heredero Naruhito y a la princesa Masako. Este motivo melódico

del Mikado está presente en toda la obra, en clara correspondencia con la inalterabilidad de la institución imperial.
No es casual la extensa introducción con la que arranca mi concierto. El motivo del Mikado aparece como Tenshi Sama, o “Hijo Celeste”, elevándose como el Sol sobre la Tierra, significado al

que corresponde el nombre de Japón o País del Sol Naciente. Presentan violonchelos y contrabajos el motivo, sumándose
en el compás 5 el arpa que lo presenta por disminución. Se incorporan la percusión y los metales, compases 8, 9 y 10 con idéntico diseño. Se debe observar la armonía rítmica de las cuerdas que, a partir de ese momento, nos habla de una especial premeditación. Quiero resaltar cómo, a pesar de mi voluntad de glosar lo inalterable a través de esta vetusta institución imperial, no puedo menos que sucumbir al embrujo de la variación, de

lo “anómalo”, e introducir pequeñas novedades, como la omisión del Mib en el motivo llevado por los clarinetes, compás 12,
o cuando los violonchelos y contrabajos, compás 14, dan un La natural, que se convierte en dominante de Re, y le otorga una inesperada fuerza al motivo. También es interesante la fórmula que aplico en los fagotes a partir del compás 29, una pequeña

variación con movimiento en cascada que, una y otra vez, va a dar a la nota principal del tema. Intento introducir pequeños reflejos lumínicos para que contribuyan a realzar el núcleo temático.

¿Quieres comentar algo más sobre tu obra? ( le preguntamos al compositor)

Bueno, comentar que cuando finalicé la obra, hubieron cambios significativos en la casa real de Japón, Desde el 1 de mayo de 2019 el emperador abdicó en favor de su hijo, y posteriormente se proclamó formalmente su ascenso al trono el martes 22 de octubre de 2019. Y este concierto, MIKADO, se estrenó, curiosamente, cuatro días después de ser nombrado en ceremonia oficial el nuevo emperador de Japón, concretamente, en la Casa de Cultura de L’Alfàs del Pi, el sábado 26 de octubre de 2019.

Para finalizar, se incluye un enlace de Youtube, para todos aquellos que quieran escuchar el concierto, MIKADO de Juan Francisco Tortosa Esteve, ganador de la medalla de plata en los Global Music Awards 2020. La versión es la del pianista francés, Pierre-Laurent Boucharlat, un virtuoso del piano, dedicatario de la obra, junto a la orquesta del Conservatorio de Valencia dirigida por Ramón Ramírez.

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