Home Educación Réquiem por una escuela (y algo más)

2013_04_08_REQUIEMDespués de dieciocho años, mañana lunes. día 8, no abrirá sus puertas la Escuela Municipal de Música de Valladolid. Doscientos veinte alumnos, en su mayor parte niñas y niños, se quedan sin sus clases de música y formación instrumental (las de coro se suprimieron hace meses). Aunque el Ayuntamiento anuncie que estamos ante una “suspensión provisional”, la realidad es que la Escuela simple y llanamente cierra, como ha titulado últimoCero. Es la lamentable conclusión de la demolición premeditada de un servicio público ejemplar, arruinado en apenas un año.

Y es que parece increíble que hace doce meses la Escuela contara con seiscientos cincuenta alumnos, organizados en veinte grupos de música y movimiento y ciento diez grupos de formación instrumental, y atendidos por treinta y cinco profesores, así como con diversas agrupaciones instrumentales y corales. O que la lista de espera fuera de quinientas personas. En unas instalaciones nuevas cuya remodelación ha costado cerca de un millón de euros de tod@s, y que a partir de hoy permanecerán vacías, sin uso, por un tiempo indeterminado.

Lo peor de todo son las ilusiones frustradas, la decepción de quiénes buscábamos un acercamiento “amateur” a la música, la desmoralización de los profesores, hoy despedidos, la tristeza que ya desde el inicio del curso penetraba por cada rendija, en cada aula y en cada concierto de la Escuela. Quienes hemos vivido desde dentro el proceso de desmantelamiento, la degradación progresiva del servicio, las zancadillas a la gestión y a la docencia en el día a día, nos sentimos maltratados, estamos indignados frente a tamaña estupidez y mala fe.

Porque lo que ha quedado claro en este tiempo es que el Alcalde de esta ciudad, una vez más desde la ignorancia y la prepotencia, decidió sustituir un servicio educativo público que funcionaba por un mero “recurso sociocultural”. Para ahorrarse unos eurillos, que siempre tendrán mejor destino en alguna corruptela urbanística, o en unas tardes de procesiones, toros y pinchos, actividades a las que se está reduciendo la vida cultural de Valladolid.

Es un hecho dramático que desaparezca una Escuela pública. En sí mismo y porque detrás esperan las bibliotecas, las escuelas infantiles, los teatros, los centros deportivos municipales. La sanidad, la educación, los servicios sociales, la protección del medio ambiente, están en el punto de mira de la cleptocracia que nos gobierna. Quedarán en manos privadas aquellos servicios que se puedan rentabilizar como negocio, y los demás simplemente desaparecerán o se concebirán como mera beneficencia. No debemos permitir este viaje de vuelta al siglo XIX.

Si en nuestras primeras colaboraciones con últimoCero proponíamos romper con la espiral productivista y repartir el trabajo, como oportunidades ante la crisis, hay que constatar que dichas alternativas no serán viables sin una tupida red de servicios públicos de calidad, que garanticen la igualdad en derechos de todas las personas, y compensen la merma de rentas derivada de una drástica reducción del tiempo de trabajo. Para sostener ese escenario se precisaría un vuelco radical de la política fiscal, pero también hace falta una recuperación de los vínculos comunitarios, de la ayuda mutua, de las relaciones personales y sociales.

Valores [que deberían ser] consustanciales a la Escuela. Por eso, hoy desaparece algo más que un servicio público; nada menos que nuestra Escuela Municipal de Música. Descanse en paz

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