Home Directores RAFAEL GARRIGOS DIRIGE A LA A.M.LA CANDELARIA

El prestigioso director y compositor valenciano ha abierto la partitura, armonizando sus conocimientos en un curso de técnica musical y el colofón de un concierto donde la Agrupación Artístico Musical La Candelaria se convierte en la voz protagonista.

Si existe un municipio en la Isla al que se identifica con la música ese es, sin duda, Arafo. Para sus vecinos, esta actividad artística representa una seña de identidad y parte sustancial de su idiosincrasia -acaso hasta forme parte de su genética-, un rasgo que los define y que interpretan con orgullo. De otra manera no resultaría fácil entender cómo en un lugar que cuenta con una población de poco más de 5.000 vecinos tengan su residencia dos bandas, cada una con cerca de 80 componentes, y que además mantienen bien “afinada” y sostenida la herencia recibida desde antiguo.

A lo largo de esta semana, el prestigioso maestro, compositor y director de orquesta Rafael Garrigós (Valencia, 1966) ha marcado el compás, dando sonoridad a sus brillantes conocimientos en la localidad sureña, impartiendo cursos y desplegando sus dotes de docente, una labor didáctica que tendrá como colofón la interpretación de un concierto que la Agrupación Artístico Musical La Candelaria protagoniza hoy en el Auditorio Juan Carlos I, desde las 20:30.

En palabras del joven director del conjunto arafero, Carlos Daniel Albertos (Tenerife, 1987), la presencia de este maestro ha supuesto para la banda conocer “una dinámica de trabajo desde la perspectiva de un profesional” y, por tanto, la posibilidad de “aprender y avanzar”.

Garrigós, volcado en la faceta pedagógica, asegura que se ha acercado a una realidad que desconocía y que lo ha impresionado. “Arafo vive la música” y suena así en los rótulos de las calles, en los símbolos que figuran en la fachada del edificio del ayuntamiento y en el corazón de las gentes. “Se percibe una realidad musical que también trasciende a lo social”,

Y aseguraba cuál fue su sorpresa al encontrarse, por primera vez fuera de su tierra, “una banda con una sonoridad espectacular y esto no se consigue de un día para otro, sino que es el resultado de un trabajo constante, cálido, con equilibrio”.

La batuta de la banda arafera agradeció los “elogios” de una figura tan destacada. Carlos Daniel Albertos explicó que nunca hasta ahora la agrupación había acometido un proyecto en el que “la cabeza visible no fuera el director titular”, una circunstancia que “para los miembros de la banda resulta importante en cuanto a tomar conciencia sobre la técnica de dirección impartida por un destacado profesional”.

El joven director subrayó que “siempre hemos mantenido una idea, una manera particular y propia de sonar”, que ahora reafirma el comentario de un maestro de la categoría de Garrigós,

La concejal de Cultura, Vanessa Flores, insistió en el apoyo decidido por parte del Consistorio a la música y otras actividades culturales, caso de “iniciativas de este tipo”, una apuesta por “traer a la Isla a una figura como la de Rafael Garrigós”.

La edil desveló cómo “a pesar de las coyunturas críticas que en el plano económico ha atravesado este ayuntamiento”, que lo han llevado a las mismas puertas de la quiebra, nunca se han recortado “las partidas presupuestarias a ninguna de las dos bandas del municipio, ni tampoco a las academias”, desde la consideración de que estos proyectos suponen “un valor cultural, formativo y también social”.

El programa

Primera parte “El camino”, pasodoble de José Vicente Egea.

“Divertimento para dos clarinetes y banda”, de Amilcare Ponchielli, con Carlos Daniel Albertos y Carlos Moisés Évora como solistas.

“El sueño de Willy Freeman”, de Francisco Andreu Comos.

Segunda parte “Northwest passage”, de James Cournon

“Voyage”, de Yagisawa

Popurri de zarzuelas

Lugar: Auditorio Juan Carlos I

Hora: 20:30

Día: viernes, 7 de agosto

Una propuesta original

El maestro valenciano destaca del programa su “originalidad”, un rasgo que lo hace diferente a lo que está “a la moda”. En este sentido se refirió al pasodoble, con influencias de jazz, blues y armonías; el singular concierto para clarinetes; la complejidad de ejecución de una pieza como la de Freeman; los aires de conquista de Cournon; lo novedoso de Yagisawa y un final con un popurri de nueve zarzuelas que la banda resuelve de manera solvente.

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