Home Directores Muere Rafael Frühbeck de Burgos

2014_06_14_Rafel Frühbeck de BurgosEl maestro Rafael Frühbeck de Burgos ha muerto esta mañana en Pamplona a los 80 años, enfermo de cáncer e ingresado en una clínica de esa ciudad desde el pasado 13 de abril, según ha informado Efe.

Este mismo fin de semana, el diario EL MUNDO anunció la retirada “del rey de nuestros directores”, a partir de un comunicado que explicaba el desmayo del maestro en el transcurso de un concierto con la Orquesta Nacional de Washington el pasado 14 de marzo.

“Se desvaneció Frühbeck de Burgos. El cuerpo se le rindió, capituló delante del público, así es que el maestro tuvo que corresponder las declaraciones que hizo en el umbral de los 80 años a propósito de la resistencia: ‘Dirigiré hasta que el cuerpo aguante'”.

El currículo de Frühbeck ha sido gigantesco. En la duración, en la intensidad, en la versatilidad, en la asiduidad con que ha dirigido las principales orquestas del mundo. Nueva York, Los Ángeles, Filadelfia y las orquestas sinfónicas de Cincinnati, Boston, Pittsburgh, San Luis, Chicago, Toronto, Montreal, Japón y media Europa…

Lo creíamos inmortal a Frühbeck. Lo creíamos inmortal hasta que se precipitó la escena del desmayo en Washington, en su último concierto.

Se desvaneció Frühbeck de Burgos. El cuerpo se le rindió, capituló delante del público, así es que el maestro tuvo que corresponder las declaraciones que hizo en el umbral de los 80 años a propósito de la resistencia: “dirigiré hasta que el cuerpo aguante”.

No ha tenido motivos para sentirse frustrado. Ha sido la suya una carrera gigantesca. En la duración, en la intensidad, en la versatilidad, en la asiduidad con que ha dirigido las principales orquestas del mundo. De hecho, la reputación del maestro proviene fundamentalmente del respeto que le profesaron los propios profesores.

Quiere decirse que era un músico de músicos. Y que su presencia en el podio representaba una garantía extraordinaria para emprender un concierto. Sabían los profesores que los guiaba un líder sin desfallecimiento ni dudas.

Por su erudición. Por su memoria. Por la claridad del gesto. Por la precisión en las entradas. Por la claridad de las nociones. Por la seguridad que aportaba. Frühbeck no proporcionaba experiencias dionisiacas ni revelaciones metafísicas, pero sus conciertos se resolvían con escrúpulo, brillantez y rigor. De otro modo, no se hubiera permitido una trayectoria tan larga ni se lo hubieran disputado las principales orquestas del planeta.

Nueva York, Los Ángeles, Filadelfia y las orquestas sinfónicas de Cincinnati, Boston, Pittsburgh, San Luis, Chicago, Toronto y Montreal, Japón y media Europa…

Merece la pena detenerse en las grandes orquestas americanas porque apreciaron siempre la profesionalidad del director burgalés, peo Frühbeck fue siempre un director “promiscuo”, como lo prueba su itinerancia: la Orquesta Nacional de España, de la que fue titular 16 años (1962-1978), como luego lo fue de la Sinfónica de Montreal, la Sinfónica de Viena, la Yomiuri de Tokio, la Deutsche Oper de Berlín y la Orquesta de la Rai italiana.

Impresiona el currículum por la categoría de las agrupaciones y por las ambiciones geográficas. Frühbeck de Burgos fue un misionero de la música, prodigó 5.000 conciertos y alcanzó el don de la ubicuidad, tanto desde el punto de vista de la bilocación como porque abarcó un descomunal repertorio: la ópera, la devoción a Bach, la música contemporánea, los hitos del romanticismo, la afinidad a Stravinsky, la reivindicación en ultramar del patrimonio español. Empezando por la apología de Manuel de Falla.

Era su manera, está última, de vincular un apellido cosmopolita y germano a una ciudad como Burgos. Sonaba a nobiliario el nombre, Frühbeck de Burgos, pero también simbolizaba las raíces españolas de un director internacional.

Y nacional también. Tanto, que el maestro recién abdicado ha sido, probablemente, el mejor director de orquesta español de nuestro tiempo. Entiendo la competencia de Ataulfo Argenta y la mitificación que sobrevino con la muerte prematura del maestro, pero desde el punto de vista de la carrera -otra cosa sería la sensibilidad artística- resulta muy difícil oponer una alternativa al fenómeno que representaba Frühbeck de Burgos. Y que sobrevive en la herencia de 300 discos.

Fuente: El Mundo

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