Home Educación ¿Mecenazgo musical en tiempo de crisis?

2013__06_28_BMAl rebufo de los gobiernos conservadores, en general, suenan “a retreta” de recursos públicos las trompetas apocalípticas. Al menos en el continente europeo.

En Gran Bretaña hace muchos años que tanto los laboristas como los “tories” ven en el patrocinio empresarial un gran recurso de apoyo a la cultura. En el continente suceden otras cosas. La fuerza del “estado cultural” es importante en Centroeuropa: Alemania, Austria, Francia, Suiza, Holanda, Bélgica. Pero también algunos países del sur, como Italia y Portugal, han mantenido buenos niveles de inversión privada empresarial en las artes, en la cultura, en la música. En el primer caso, Italia, porque muchos empresarios trabajan en medios cercanos a las artes, como son el diseño, la moda, el patrimonio… en Portugal por el efecto arrastre que supuso la Fundación Gulbenkian en Lisboa, Serralves en Oporto, etc.

Los nórdicos se van pareciendo cada vez más a Gran Bretaña: consejos ejecutivos para las artes, inversión empresarial, altos niveles de recaudación en la taquilla. Cada uno encuentra su “sistema” para financiar adecuadamente la cultura en general.

¿Qué pasa en España? Bueno, Lassalle ha dicho en todas sus comparecencias dos cosas: que está en contra de un IVA tan alto aplicado a la cultura y que se está elaborando la enésima “ley de mecenazgo”. Ninguna de los dos problemas tiene fácil solución, pero por ahora los hechos nos remiten a que, una vez que han desparecido casi todas las obras sociales y culturales de las cajas de ahorros, solo algunos bancos mantienen su actividad patrocinadora: premios, festivales, algún equipamiento en Madrid, Barcelona… y poco más. ¿Incentivos fiscales? Es una queja permanente. No parece que el estado suelte la tajada fiscal sobre los beneficios empresariales, sigue la táctica de “más vale pájaro en mano –impuesto– que ciento volando”… y así nos va, nadie arriesga en este sentido, ni administraciones ni empresarios.

Con reconocer que hay un problema fiscal de cierto calado creo que hay otro de fondo más importante: no tenemos “empresarios” tenemos “propietarios”… muchos de ellos self-made-men que como mucho han asistido a alguno de los MBA´s que han proliferado en la década prodigiosa de la economía especulativa española. Muy pocos han sido “expuestos” a las fuerzas de la creación, como lo son sus homólogos europeos, formados en prestigiosas universidades con una vida cultural con mayúsculas. Y eso se nota. Dinero poco y sensibilidad menos.

En los últimos meses asistimos a una serie de hechos que nos ponen sobre esta pista: declaraciones sobre la cultura como un sector “subvencionado” incapaz de “conseguir recursos propios” (todos los estudios de economía de la cultura hablan de unos factores multiplicadores altos). Desprestigio de las Artes y Humanidades, tratando de que la universidad se dedique a la formación instrumental, que prepare solo para el empleo inmediato (para eso una buena Formación Profesional es de más ayuda, pero nunca se pone en marcha, doy datos a quien me lo pida), abandono de las estrategias de I+D+i que pueden modificar lenta pero seguramente el modelo productivo… ya no vale el ¡que inventen ellos”… si ellos “inventan” –o sea “crean”– nos van a pasar la factura mediante los derechos de autor, ¡propiedad intelectual!

Salvo los empresarios del sector cultural ninguna otra organización patronal ha dicho nada sobre la barrera del 21% de IVA aplicado a la cultura, a las entradas a los conciertos, a los cachets de grupos y ensembles,  ya sean aficionados o profesionales.

La prueba del algodón es la continua manifestación de la clase empresarial española –liderada por esa muchachada que es la CEOE– sobre los duelos familiares y los días empleados en ellos… eso piensan del homenaje que rendimos a nuestros progenitores. ¿Cómo les vamos a pedir que renuncien a una mínima parte de sus beneficios para que la población disfrute de la creatividad musical de intérpretes y compositores?

Me temo que mientras no resolvamos este problema de fondo todas las consideraciones “fiscales” son pan para hoy y hambre para mañana… una pena, pues la actividad musical –la suma de todos los estilos musicales–  sigue siendo con la lectura y el cine una de las que más atraen en España, les recomiendo que vean la “cuenta satélite” de la cultura en la web del Ministerio de Cultura.

Fuente:  www. docenotas.com

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