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Almeria adeuTras ocho años como presidente de la Federación de Sociedades Musicales, Josep Francesc Almería deja el cargo. No abandona, como él mismo se encarga de matizar, sino que deja paso “a nuevas personas y nuevas ideas”. Músico desde los cuatro años de la Unió Musical d’Alcoi, donde ha participado habitualmente en las tareas de gestión de la entidad, además tocar el oboe y el clarinete con “mayor o menor acierto”, Almería ha sido presidente de la FSMCV desde 2006, si bien ya en 2002 ocupaba el cargo de responsable de Relaciones Institucionales.

Los motivos de su marcha los da él mismo. “No me presento a las elecciones porque llevo 12 años, cuatro como directivo y ocho como presidente; creo que es un periodo suficiente para haber realizado mis aportaciones”, comenta. “No creo que perpetuarse en los cargos sea bueno para nadie“, añade.

Licenciado en Psicología por la Universitat de València, consultor de empresas privadas, profesor asociado del departamento de Organización de Empresas de la Politécnica, ha estado al frente de un colectivo formado por 544 sociedades (el 50% del total español), 40.000 músicos, 60.000 alumnos y más de 200.000 socios.

“Han sido unos años muy intensos, de mucha dedicación, pero en términos generales quedo satisfecho con la experiencia. He aprendido mucho y dejo amigos y enemigos… creo que todos necesarios. No guardo rencor a nadie”, asegura. Ni siquiera a los enemigos porque, dice, “nos ayudan a crecer”.

En estos dos mandatos, Almería reconoce que han vivido “momentos muy duros, en los que peligraron las políticas públicas de apoyo a nuestro movimiento asociativo derivadas de la Ley Valenciana de la Música”,  pero prefiere ver el vaso medio lleno. “Hemos aprendido muchas cosas en estos años. Creo que la FSMCV ha dado una buena muestra de como funciona una entidad de la sociedad civil, que se queja de las políticas de un gobierno pero sin hacer política, como algunas voces interesadas intentaron hacer creer”, agrega.

DIMITIRÁ DE LOS CARGOS ASOCIADOS AL PUESTO

Aunque se ofrece a disposición del nuevo equipo de gestión, Almería también anuncia que dimitirá de aquellos cargos que se le han dado por ser el presidente de la federación, entre los cuales se encuentra el puesto de asesor de CulturArts. Con todo, sus relaciones con el equipo de la Conselleria son excelentes y no duda en soltar parabienes tanto a la consellera, María José Català, como al director de CulturArts, Manuel Tomás.

“En este momento, y con el cambio de competencias a la Conselleria d’Educació, Cultura i Esport, tenemos unos magníficos interlocutores, en la figura de Català y de Tomás”, dice. “En pocos meses de gestión han conseguido revitalizar muchas políticas estancadas o en vía muerta, abrir el espectro de colaboración al ámbito privado, recuperar viejos acuerdos olvidados por otros gestores y abrir una vía de colaboración con muchas posibilidades de cara al futuro”, añade.

Echando la vista atrás, Almería también se muestra satisfecho del acuerdo alcanzado con la Generalitat Valenciana, en el año 2010, “después de un periodo de conflicto que llevó al entonces presidente de la Generalitat [Francisco Camps] a desautorizar a dos consellers [Alejandro Font de Mora y Trini Miró] y nombrar a Serafín Castellano como interlocutor único”.

“En todos estos años hemos aprendido que los partidos políticos no tienen definidas las políticas estratégicas en materia de Educación y Cultura, pese a lo que digan públicamente y pese a que tengamos un marco legislativo propicio a ello, en lo que se refiere a la enseñanza y práctica de la música [Ley Valenciana de la Música, de 1998]”. Así, cree que “el éxito” en las relaciones institucionales y en el logro de programas públicos y privados de apoyo a las escuelas de música y sociedades musicales “queda a merced de la sensibilidad, capacidad y relevancia política de nuestros interlocutores políticos”.

Para Almería un valor importante de su mandato y del trabajo de su equipo ha sido “el proceso de visibilización de la Federación y de las sociedades musicales, con una política de comunicación exigente pero muy rigurosa”. Igualmente destaca su trabajo con la Univertistat de València que ha dado como resultado “estudios determinantes sobre el impacto económico del colectivo” que ha representado, así como “productos de investigación en didáctica de la enseñanza musical”.

EL ACUERDO CON GOBERNACIÓN QUE NO SE CUMPLIÓ

También resalta la conformación de su movimiento asociativo como un cluster cultural valenciano en torno a las sociedades musicales, “la modernización en general de la federación, pese a que el punto del acuerdo con Gobernación para este objetivo, la plataforma tecnológica, no su cumplió“; la negociación del nuevo Decreto de Escuelas de Música y la declaración de las manifestaciones culturales de las sociedades musicales como Bien Inmaterial de Relevancia Local.

Igualmente destaca que durante su mandato se ha producido el proceso de internacionalización de la Federación “y, por ende, de la música valenciana”, que ha llevado la marca España a muchos países “sin ningún apoyo del gobierno valenciano”.

Para Almería el futuro de la Federación y de las sociedades se apoya en varios pilares: Mantener un buen nivel de interlocución con las instituciones públicas; implantar la figura del gestor profesional en las sociedades musicales; implementar un nuevo modelo de escuelas de música derivado del nuevo decreto; aumentar la colaboración con los ayuntamientos para implantar la medidas de protección derivadas de la declaración de bien de relevancia local; promocionar la internacionalización de las sociedades musicales; poner en valor las actividades de las sociedades a través de la gestión del conocimiento; aprovechar las sinergias de la red de espacios sociales, educativos y culturales; fomentar la investigación y la innovación e incrementar “el sentimiento de pertenencia de las sociedades musicales a un colectivo asociativo”, entre otras cuestiones.

La espina que le queda clavada, la asignatura pendiente, es la plataforma tecnológica para escuelas de música, que se ha quedado “en fase incial”; eso y un paquete informático de gestión de sociedades musicales, “proyectos que han estado esperando que se materializara el acuerdo con Gobernación, que no se ha cumplido”, y que la federación ha decidido abordar por otras vías.

Fuente: ValenciaPlaza

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